¿Donación o herencia?

Foto: wikipedia

Las consecuencia de la grave crisis económica que ha sufrido España en los últimos años ha provocado que sean muchas las familias que se plantean como poder asegurarse que la vivienda familiar o los diferentes inmuebles que se poseen puedan llegar a manos de los herederos con el menor coste posible.

En muchos casos muchos progenitores se deciden a donar estos inmuebles en vida para así evitar posibles conflictos entre los herederos, o bien para intentar ayudar a éstos si se encuentran en una situación comprometida económicamente, pero hay que tener en cuenta diferentes factores a la hora de tomar esta decisión para asegurarse de que es la correcta.

Normalmente los impuestos por donaciones suelen ser mayores que en el caso de las herencias, aunque bien es cierto que cada Comunidad Autónoma posee su propia normativa, por lo que es importante estar al tanto de este dato a la hora de tomar la decisión.

Las donaciones por tanto no contemplan reducciones a nivel estatal, es únicamente la Comunidad Autónoma la que fija sus propias ayudas, aunque en muchos casos no se contempla bonificación alguna. En muchos casos las ayudas no se limitan a las bonificaciones por recibir la vivienda, también se aplican reducciones en la base imponible cuando se trata de la vivienda habitual o se dona dinero para que los hijos puedan comprar su primera casa. Es por ejemplo el caso de Castilla y León, con una reducción del 99% en las donaciones de dinero destinado a la compra de la primera vivienda siempre que el destinatario sea menor de 36 años o que tenga una discapacidad de al menos el 65%, el importe íntegro se emplee en la compra y ésta se produzca en la misma Comunidad. En casos en los que la compra no sea de la primera vivienda o la donación sea de la vivienda habitual, el impuesto más caro se pagará en Andalucía, Asturias, Castilla y León, Cantabria, Extremadura, Aragón y La Rioja, y donde menos la carga fiscal será menor en Canarias y Madrid.

Las donaciones por otro lado poseen ciertas características que compensan su mayor coste, como puede ser la posibilidad de imponer condiciones a cambio de la donación, y que es un acto revocable y puede perder su efecto.
Hay que recordar que en el caso de realizarse una donación, la propiedad de la vivienda cambiará en el acto, no es como un testamento que puede ser modificado, y también especificar que, salvo indicarse lo contrario, las donaciones se descontarán de la futura herencia, es un regalo, no un adelanto de la herencia.

Una opción por la que muchas familias optan al ser económicamente más rentable es la de donar la propiedad, pero reservarse el uso de ésta hasta el fallecimiento.  La donación es por tanto una muy buena opción para casos en los que se prefiera dejar algo específico a un hijo, pero al no haber dos casos iguales siempre es recomendable consultar a un experto y asesorarse bien antes de dar el paso definitivo.

En el caso de las herencias, la ley estatal prevé una reducción del 95% de la base imponible sobre la que se calcula el impuesto en el caso de que se trate de la vivienda habitual, estableciéndose un límite de 122.606 euros, y en ciertas Comunidades Autónomas este porcentaje se puede aumentar hasta llegar al 99,9% que hay en Andalucía, o incluirse bonificaciones sobre el impuesto que, por ejemplo en Madrid llegan al 99%. En el caso de las herencias, la ley establece diferencias en función de la edad del beneficiario, con mayores ventajas en caso de que el beneficiario sea menor de 21 años.

Las normativas varían mucho dependiendo de la Comunidad donde se viva, y aunque muchos pensarán en mudarse para aprovechar las mejores condiciones de otro lugar, la ley establece que la normativa aplicable sea la de aquella donde más tiempo se ha vivido en los últimos 5 años, y en el caso del impuesto de sucesión, la de la Comunidad donde residía el fallecido.

Por tanto, a pesar de que en general en España la donación resulta más cara que la herencia, en función de las condiciones especificas de cada caso, la solución no puede establecerse de forma general, ni se puede recomendar con rotundidad un u otra solución. Lo mejor es siempre molestarse en perder un tiempo en consultar a un notario y asegurarse bien de que la solución se adapte lo mejor posible a nuestro caso concreto.

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