La llegada del crowdfunding inmobiliario

La recuperación del mercado inmobiliario ha sido una de las noticias más destacadas en los últimos meses por los medios especializados. A pesar de tratarse de una lenta recuperación, los datos ofrecen una señal esperanzadora que anima a la inversión en uno de los sectores más castigados por la crisis financiera. El incremento de las operaciones de compraventa y el repunte de los precios son las claves más representativas de esta leve pero celebrada mejoría.

Son muchos los elementos que han contribuido en esta favorable perspectiva, pero, sin duda, lo que ha llamado poderosamente la atención ha sido la capacidad de renovación que han tenido algunos emprendedores para aportar nuevas formas de negocio en este sector.

Nos referimos a la iniciativa que han liderado Antonio Brusola y Álvaro Luna, creadores de la plataforma Housers.es, centrada en la pequeña inversión colectiva inmobiliaria.

Desde que comenzara la crisis, han sido muchos los que han acudido a la fórmula del micromecenazgo o crowdfunding para financiar sus negocios y proyectos. La idea consiste en reunir a un nutrido grupo de personas que, con sus pequeñas aportaciones, logren reunir la cantidad de dinero necesaria para sacar adelante el proyecto en cuestión. De esta nueva forma de financiación se han aprovechado grupos de música, productoras cinematográficas e incluso partidos políticos. Era cuestión de tiempo que alguien terminase percatándose de las oportunidades que ofrecía el invento para la inversión en viviendas.

Brusola y Luna han apostado por una idea gracias a la cual, con tan sólo 500 euros, cualquier ciudadano puede participar en la compra de una vivienda y recibir los ingresos mensuales por el alquiler. Esto presenta una oportunidad para la gente que antes no tenía la capacidad para invertir en este sector, pero también presenta una ventaja para las promotoras que ya no necesitan depender de la financiación exclusiva de los bancos.

500 euros es la inversión mínima permitida por esta plataforma, y el límite se encuentra en 3.000 euros por proyecto y 10.000 euros en un periodo de 12 meses para los no acreditados. Los acreditados, en cambio, no contarán con límites a la hora de elegir la cantidad de dinero a depositar.

Para minimizar el riego, se ofrece la posibilidad de repartir la inversión en diferentes proyectos. De esta manera, si decidiéramos aportar 2.000 euros, podríamos hacerlo en una sola vivienda o dividirla en pequeñas aportaciones de 500 euros repartidas en cuatro proyectos inmobiliarios distintos.

Los beneficios que se esperan para los participantes son altos y en un periodo a corto y medio plazo. Los creadores de esta idea hablan de un retorno de casi el 70% tras cinco años gracias a la corrección que empieza a producirse en el sector inmobiliario de nuestro país.

La capacidad de renovarse vuelve a salir al rescate de los sectores más arraigados a las formas tradicionales de negocio, y Internet vuelve a ser el escenario de esta nueva generación de empresarios revolucionarios.

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