Resuelve todas las dudas sobre vivir en alquiler

Aunque son pocos los que se lanzan a la aventurar de vivir solos por el contexto en el que nos encontramos, para todos aquellos que pueden permitirse independizarse pero sin llegar a adquirir una vivienda, solamente realizando un alquiler, os proponemos algunas pautas a seguir para que esta aventura no resulte nefasta y pueda llegar a buen puerto.

Una de las principales ventajas de vivir en alquiler es que sí tus necesidades varían siempre tienes la posibilidad de cambiar de casa a una que se ajuste a las necesidades del momento, a pesar de esta ventaja, cuando inicias un contrato con el propietario se pretende que sea para un máximo posible, por ello es necesario elegir la casa correcta.

Deberemos pensar en la cercanía del inmueble a nuestro puesto de trabajo, las zonas de ocio cercanas, transporte, colegios…

Tamaño, número de habitaciones, sí lo destinaremos más a trabajar en casa, para almacenar cosas…

Son pequeños detalles que deberemos apuntar en una lista priorizando aquellos que nos resulten más primordiales.

Después deberemos fijar un tope del presupuesto del que disponemos para pagar el alquiler. Los expertos recomiendan no superar el 30% del salario mensual de la familia a este pago. Ajustarse a este límite puede resultar algo difícil, pero es el ratio idóneo para evitar el endeudamiento.

Una vez determinado el precio al que estamos dispuestos a alquilar y elegido las características que nos resultan más idóneas para nuestra casa comenzaremos la búsqueda de la misma por zonas y con las características que necesitamos.

Sí tenemos un buen perfil como pagador, es decir, contamos con ingresos estables, antigüedad en el trabajo… podemos buscar un alquiler que se encuentre algo más por encima del presupuesto que hemos fijado ya que el propietario seguramente este dispuesto a negociar el precio y ajustarse al ratio que hemos marcado.

Una vez elegida la casa y hablado con el propietario, deberemos realizar un contrato de arrendamiento en el que se reflejen las clausulas establecidas por ambas partes.

Este tipo de contrato puede hacerse entre las dos partes y ante un notario o contratando los servicios de un profesional del sector inmobiliario, como os informamos en post anteriores, estas personas se encargan de facilitar estos tipos de trámites intentando favorecer al máximo tanto al inquilino como al propietario, ya que son conocedores de aspectos jurídicos en los que estas partes no tienen conocimientos y por lo tanto sí se ven envueltos en algún tipo de problema administrativo, fijación del precio, que el inquilino no pague… ellos aconsejarán a cualquiera de las partes sobre que actuación tomar.

Tras el contrato, únicamente nos queda realizar la mudanza y comenzar a vivir en nuestra casa.

Esta entrada fue publicada en Alquileres. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>